STUDIO 54
Publicado el 12 de abril de 2009 a las 10:24 am
SIN DUDA, LA DISCOTECA MÁS FAMOSA DE LA HISTORIA HA SIDO LA ESPECTACULAR STUDIO 54, QUE ABRIÓ SUS PUERTAS EN LA CIUDAD DE NUEVA YORK EL 26 DE ABRIL DE 1977. ES UNA LEYENDA, Y NINGUN OTRO LUGAR SERA COMO ESTE QUE FUE EL ESPACIO MUSICAL EN EL QUE SE LLEGÓ A LA CÚSPIDE DEL ESTILO DE VIDA MÁS FIESTERO, DECADENTE Y EXTRAVAGANTE DE LA ERA DISCO.
Por Jaime Almeida
Por siempre, en los anales del surgimiento de las rondas trasnochadoras en los antros del pasado, este lugar reinará como el centro nocturno más prendido, elitista y excéntrico; algo que hoy podría ser calificado como “la madre de todo los antros”.
Durante los primeros años de su reinado, el Studio 54 fue como un teatro de la vida real en el que cada noche se escenificaba el gran reventón de la era. Cada noche el elenco de la función era seleccionado en plena calle, de entre la multitud que, casi a bofetadas, trataba de cruzar las cuerdas de terciopelo que limitaban la entrada para poder penetrar el sitio rodeado de la aureola de la fama y la leyenda. Para muchos era como entrar en una dimensión similar a la que, en su momento, tuvo para los hippies el legendario festival de Woodstock; pero ahora, para una generación de gente urbana, con un alto sentido de la moda, la elegancia, el atractivo físico y el elitismo.
Muchas celebridades y personajes famosos llegaban al lugar como invitados especiales y, después de posar para los ávidos fotógrafos, descendían al sótano del club, que era casi como un refugio sagrado para los que querían escapar de las miradas indiscretas de los curiosos. En un rincón podía encontrarse al genio del surrealismo, Salvador Dalí, rodeado de bellísimas modelos; y en otro aparecía la figura grande del Pop Art, Andy Warhol, con un séquito de estrafalarios seguidores. Con frecuencia Mick Jagger visitaba el Studio y ahí conversaba con los modistos Halston y Calvin Klein. Los actores y actrices mas notables de Broadway y de Hollywood tenían la necesidad de dejarse ver en el 54, pues de no ser así no estaba dentro de la onda de aquel momento. También el mundo de la política se sintió curiosa ante el magnetismo atractivo de la disco más famosa del planeta, y hasta los miembros de la realeza europea se dieron sus asomadas por el lugar.
Afuera muchas personas eran rechazadas porque se les consideraba como “la gente gris”. Así, lograr el acceso al Studio 54 se convirtió en una especie de obsesión para aquellos que anhelaban formar parte de “la gente bonita”, que era el termino utilizado por Steve Rubell, copropietario del club, para definir a los que eran dignos de entrar al antro.
Se cuenta que una noche llegó a las puertas del Studio la cantante Cher y no la dejaron entrar. Ella exclamó, bien shockeada: “¡Pero si yo soy Cher!” La respuesta que recibió del que estaba en la puerta fue, simplemente: “Ya lo sé.” No era suficiente tener el status de celebridad para garantizar la entrada al exclusivo palacio de la gran fiesta de los 70 o para quedar inscrito en la lista de los VIP’s del club.
Muchos asistentes cuentan que, después de estar durante un largo rato esperando que les permitieran la entrada al club, una vez que se encontraban adentro se daban cuenta de que había mucho lugar y que el ritual de hacer difícil el acceso era parte de la estrategia de los que manejaban el Studio para provocar el deseo de estar entre los afortunados que lograban pasar la puerta. Esa actitud ante los asistentes fue copiada por el mundo entero y aun hoy en muchos antros se vive la herencia de aquel notable club neoyorkino.
GLAMOUR Y EXCESO
Durante sus primeros 33 meses de existencia, el Studio 54 fue el epicentro universal del hedonismo: una discoteca estruendosa, llena de gente bonita, interminables líneas de cocaína, y todas las categorías del sexo con la sutil esencia de su aroma flotando en el aire que era la atmósfera distintiva del lugar. Eran años dominados por la cultura de los anticonceptivos y muy anteriores a la maldición del sida. Una era de excesos sexuales y sociales en la que las muestras de afecto intimo eran aceptadas e incluso celebradas. Era el lugar perfecto “para ver y para dejarse ver”.
Los mismos empleados del Studio se convirtieron, durante el apogeo del club, en personalidades acosadas por la prensa. Se dice que los meseros y meseras eran dignos de ser modelos de revistas y que departían con los clientes bebiendo, bailando e incluso teniendo encuentros eróticos a plena vista de la frenética multitud que se dejaba llevar por el embrujó del ambiente.
Se puede tener una idea razonable cercana de cómo era el ambiente interior del lugar a través de la película que se filmo en 1998 llamada precisamente “Studio 54″, en la que participó Salma Hayek al lado de Neve Campbell y Sela Ward, llevando en el papel central a Mike Myers representando a Steve Rubell. En ella se logro captar la atmósfera cargada de sexo, drogas, celebridades y, finalmente, a su debacle y clausura.
STUDIO FIFTY TOUR
El inmueble donde se instalo el Studio 54 había sido antes un autentico estudio de televisión que utilizo la cadena CBS para producir y transmitir programas de concurso durante los 60 y principios de los 70. tenia cuatro niveles a partir del sótano, seguido por la planta principal en la que estaba la pista grande de baile y las áreas laterales llenas de mesas y sillones más arriba, alrededor de las paredes, estaban dos pisos de balcón desde los que se podía presenciar lo que sucedía en la pista central. De esta forma, los que estaban en los niveles superiores tenían la oportunidad de ver a los famosos en la intimidad que se provocaba bajo la hipnotizante vorágine de luces y ritmo.
El espacio fue transformado colocando lámparas por debajo del piso transparente; grandes esferas de espejo suspendidas entre la parrilla de iluminación multicolor reflejaban los rayos provenientes de docenas de poderosos cañones de luz; y en uno de los muros estaba una escultura redonda que simulaba el rostro de la luna al que se acercaba cíclicamente una gigantesca cuchara de la que salían chispas brillantes que subían por la nariz del satélite y provocaban los gritos y exclamaciones de la multitud.
La música explotaba a un volumen altísimo que por sus decibeles atronaba los oídos del público. Los disc jockeys eran los más reconocidos del país y sabían combinar a la perfección el beat incesante de los artistas y grupos que hacían la música ideal para el lugar. Donna Summer, Walter Murphy, KC and the Sunshine Band; Earth, Wind and Fire, Heatware, Rose Royce, Sylvester, A Taste of Honey, Silver Convention, Gloria Gaynor y todos los que ahora ya son parte de la gloriosa historia de aquella etapa.
STUDIO FOREVER
El Studio estaba situado en el número 254 de la calle 54 oeste de Nueva York, y el edificio original todavía existe. El famoso club cerró sus puertas por primera vez en 1980, cuando la Secretaria de Hacienda de Estados Unidos lo clausuró por evasión de impuestos. Los operadores del 54 fueron enviados a prisión y el dueño volvió a abrir con una nueva política de admisión, dejando abierto la puerta para que entrara todo el que así lo quisiera. Este criterio quito uno de los principales atractivos que tenía la disco: la entrada selectiva que inmediatamente daba un nivel de categoría al que lograba entrar. La locura de la música disco estaba llegando a su fin y el sida había alcanzado la consciencia pública, poniendo un alto al libertinaje sexual. La multitud elitista y snob, se alejo temerosa de las críticas de la prensa y de las implicaciones sobre el uso de drogas y la práctica de actividades promiscuas. Así, en febrero de 1986 el club disco más legendario puso el fin definitivo a sus actividades.
Sin duda, la historia de esta famosa disco ha tenido consecuencias en el mundo entero al grado de que en mas de cien ciudades se abrieron centros nocturnos con el nombre de Studio 54. Miles de clubes copiaron el estudio y la decoración interior así como la disposición de la cabina de disc jockey, incluso, yo mismo he vivido el impacto del lugar cuando, a principios de los ochenta, en la televisión produje y conduje en programa musical llamado así precisamente en homenaje a la disco. Ese programa, duro al aire diez años, teniendo una vida mas larga que el famoso lugar que dio origen al titulo.
El Studio 54 de Nueva York es ahora un local que se renta para eventos especiales y fiestas privadas. Actualmente el histórico sitio sirve como escenario para la presentación de la obra musical “Cabaret” , y se están llevando a cabo los tramites para volver a abrirlo al público como discoteca con motivo de que la música de los setenta esta regresando al gusto del publico juvenil. Pero aún no se sabe cuando volverá a abrir sus puertas.

YO ESTOY SEGURO QUE SI EN AQUELLA EEPOCA YO HUBIERA ESTADO EN LA PUERTA DEL 54 GRACIAS A MIS ENCANTOS HUBIERA ENTRADO POR QUE TENGO ALGO DENTRO DE MI COMO QUE EN UNA VIDA ANTERIOR ME SIENTO QUE YE HE VIVIDO TODA ESA ESPERIENCI SIEMPRE QUE VEO LA PELICULA MI CUERPO EMPIEZA A TEMBLAR SERA POR ALGO
Pues si, puede ser por eso
A lo mejor también es por la pérdida de aceite… es broma.
Te comprendo, yo creo que debí haber nacido unos años antes, en la época afro. Me siento muy identificado con aquel movimiento.
yo tenia 17, y leia una revista española no recuerdo el nombre, pero veia todo lo que sucedia en esa disco y me facinaba, por sierto vi las fotos cuando la hermana de Mick Jagger montaba un caballo blanco por su cumpleaños, eran fotos y fotos esas revistas eran de una señora extranjera mayor y me gustaba mucho leerla hasta que paso la detencion de los dueños, una de mis cuñadas la suertuda entro a esa disco pero cuando la abrieron por segunda vez ya era mas sencillo entrar me comento, en cuernavaca estaba kaova, barba azul, trebol de quebec, los veintes y despues fue tabasco, carlos & charly´s, platinum sound, que le deciamos el gatinum miau